Bogotá, D.C. 24 de febrero del 2026(@animalesbog). El pasado 12 de febrero, la indignación recorrió Bogotá. En la localidad de Ciudad Bolívar, un perro fue brutalmente atacado por cuatro personas que intentaron arrebatarle la vida.
Los videos, ampliamente difundidos, mostraban la violencia sin filtros: golpes con palo, heridas con arma blanca y un machetazo en la cabeza que pretendía causarle la muerte.
Pero su historia no terminó ahí.
Gracias al llamado ciudadano y a la rápida articulación entre rescatistas del sector y el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA), Scar fue trasladado de urgencia para recibir atención médica. Su estado era crítico. Su respiración era inestable. Su cuerpo estaba comprometido.
El diagnóstico confirmó la gravedad: trauma craneoencefálico con herida perforante en el cráneo, hemorragia en el ojo y en cavidad oral, y con dificultad severa para respirar, con alto riesgo de mortalidad en las primeras horas, por lo que cada minuto era decisivo.
El equipo médico veterinario logró estabilizarlo y posteriormente lo sometió a una cirugía de osteosíntesis para reconstruir su mandíbula fracturada. Fueron días largos, silenciosos, de monitoreo constante. Días en los que la esperanza parecía frágil.
Pero contra todo pronóstico, Scar respondió.
Este noble canino empezó a levantarse de la sombra de la violencia y la muerte. Aferrado a la vida, ha superado varias de sus afectaciones y continúa bajo observación, rodeado de profesionales que no solo aplican conocimiento científico, sino también cuidados, compromiso y compasión.
Hoy Scar comienza una nueva vida y una vez se encuentre totalmente recuperado, pasará a al programa de adopciones del IDPYBA, para que encuentre esa familia amorosa y responsable que le brinde esa segunda oportunidad de vida que tanto merece.
Su historia no es solo la de un sobreviviente; es también la prueba de que la denuncia, la acción institucional y el trabajo comprometido pueden transformar la tragedia en esperanza.
Este caso, que conmovió e indignó a la ciudadanía, no quedará impune. El IDPYBA recopiló y documentó todas las pruebas necesarias, las cuales fueron puestas en conocimiento de las autoridades competentes para que se adelanten las investigaciones correspondientes y se determinen las responsabilidades penales a que haya lugar, garantizando que se aplique todo el peso de la ley.
La violencia contra los animales no puede normalizarse. Cada acto de crueldad es una herida social que nos confronta como ciudad.
Por eso, el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal reitera su llamado a la ciudadanía para denunciar cualquier caso de maltrato a la Línea Única de Emergencias 123 y continuar construyendo una Bogotá que proteja la vida en todas sus formas.


