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Vacíos técnicos y normativos dejan a algunos animales en el limbo

Por: comunicaciones2021
Publicado el: Julio 2022
#LunesDeInvestigación
Aparentes bajos costos de manutención, reducción de conflictos vecinales por convivencia y poca demanda de tiempo y espacio inciden en la tenencia de aves como animales de compañía, sin que las personas se informen sobre la especie, sus necesidades y la legalidad o no de su tenencia.

Vacíos técnicos y normativos dejan a algunos animales en el limbo

  • Vacíos sobre la tenencia de animales no convencionales ponen en riesgo la tenencia responsable de estos.
  • Aparentes bajos costos de manutención, reducción de conflictos vecinales por convivencia y poca demanda de tiempo y espacio inciden en la tenencia de aves como animales de compañía, sin que las personas se informen sobre la especie, sus necesidades y la legalidad o no de su tenencia.

Bogotá, D.C., julio de 2022. La domesticación de animales de compañía data de hace aproximadamente 15 mil años, otorgándoles a algunos de ellos estatus y partir de sus roles, cualidades y habilidades, e incluso, de creencias sobre sus capacidades sobrenaturales que, en algunas culturas como la egipcia les atribuía a los gatos, por ejemplo, poderes de protección y de encarnación de dioses.

Sin embargo, a pesar del registro histórico de la tenencia de muchas especies como animales de compañía, incluidos los denominados no convencionales, aún existen vacíos que no permiten establecer o aclarar cuáles de ellos podrían estar clasificados como silvestres o exóticos, y qué normativas deberían aplicarse para garantizar su protección y bienestar dejándolos en un limbo…

Minipigs, curíes, conejos y tortugas, entre otros, hacen parte de un largo listado de animales no convencionales sobre los cuales las leyes para su protección aún se quedan cortas, como ocurre en el caso particular de las aves, sobre las cuales se ha observado un especial interés en su tenencia, entre otros factores por los asociados a su belleza, variedad de colores, tamaños y formas; a la interacción que pueden tener con su canto y, a veces, por su capacidad de vocalización como en el caso los cotorros y los loros; además, como inspiración artística y variedad que ha despertado intereses incluso en sectores como el turístico y el académico, que ya incluyen actividades de aviturismo y/o avistamiento y registro.

La tenencia de aves también parece motivarse por la creciente necesidad y gusto que muchas personas experimentan al sentirse acompañadas con animales, que en este caso les representa la posibilidad de su disfrute sin incurrir aparentemente en altos costos económicos para su manutención, en conflictos vecinales por convivencia; y en una alta demanda de tiempo y espacio, incidiendo en la escasa documentación que muchos tenedores realizan sobre la especie, sus necesidades y la legalidad o no de su tenencia.

Por ello, es importante tener en cuenta criterios asociados a su cuidado, tomando como una base importante lo que se conoce como las cinco libertades o dominios del bienestar animal, que están relacionados con:

  • Nutrición: permitiendo acceso fácil al agua dulce, potable y una dieta adecuada en cantidad y calidad para mantener la salud sin que sufran de hambre, sed y desnutrición.
  • Ambiente: brindándoles sombra y refugio adecuado. Buena calidad del aire y confort con áreas de descanso, así como de protección del clima, limpieza y desinfección adecuada.
  • Salud: previniendo, diagnosticando y tratando de manera oportuna enfermedades, lesiones y dolor.
  • Comportamiento: adecuando espacios de permanencia y minimizando las amenazas y restricciones al desarrollo de los comportamientos naturales.
  • Experiencias mentales positivas: para garantizarles seguridad, oportunidades de socializar con otros seres y satisfacer necesidades básicas que disminuyan la angustia y el estrés.

“Debemos propender por garantizarles una vida digna a estos seres y disminuir la probabilidad de que desarrollen enfermedades, que en algunos casos pueden afectar la salud humana, lo que se resume en acceso a alimentación balanceada, agua dulce; enriquecimiento ambiental en confinamiento, jaulas adecuadas en tamaño, material, iluminación etc. Atención en salud preventiva y curativa; y otros aspectos de comportamiento y necesidades a suplir de manera específica de la especie, por ejemplo, frente a la posibilidad de acompañamiento con otras aves y animales”. Explicó Rodrigo González, biólogo del Instituto Distrital de Protección y bienestar Animal (IDPYBA).

Las similitudes entre diferentes especies, incluidas las aves hacen que en ocasiones sean confundidas, lo que dificulta en sus tenedores identificar las necesidades especiales que pueden tener, profundizando carencias que se traducen en los siguientes vacíos:

Técnicos: para realizar enriquecimiento ambiental, suministro de alimentación variada, adecuación de jaulas y espacios, y suministrarles de manera oportuna atención médica preventiva y curativa.

Normativos: frente a la comercialización o no de algunas especies de animales, incluidas las aves; la falta de categorización formal como convencionales o no convencionales por especies; confusión sobre bienestar en la tenencia y manejos diferenciales y, sobre las sanciones o castigos por maltrato o mala tenencia.

Si bien estos vacíos no justifican el abandono de los animales, sí es responsabilidad de los tenedores informarse sobre la especie que tienen en casa para garantizarle el mayor bienestar.

“En términos generales se debe desincentivar la tenencia de animales no convencionales, por una parte, por el desconocimiento de su adecuada tenencia según la especie, así como por la falta de apropiación de sus requerimientos específicos. Sin embargo, para quienes ya tienen estos animales se sugiere no liberarlos por el riesgo de que perezcan, pues seguramente no cuentan con capacidades de supervivencia por dependencia humana, además por posible proliferación en espacios no adecuados para ellos o que afecten a otras especies”, agregó González.

Teniendo en cuenta los vacíos jurídicos existentes en el país, específicamente frente a la tenencia o no de aves exóticas, el IDPYBA insiste en la preservación de toda la fauna en sus hábitats naturales, sin embargo, sugiere a las personas que conviven en casa con algún tipo de ave tener en cuenta las condiciones que garanticen su bienestar, y documentarse sobre la especie con la cual conviven, para lo cual pueden asesorarse con un médico veterinario, preferiblemente especializado en aves.

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