Usted está aquí

Observatorio de Investigación: Boletín 36

Por: comunicaciones2021
Publicado el: Febrero 2022
Buenas prácticas para el comercio de animales de compañía
Aunque muchas personas quisieran que se aboliera la compra y venta de animales de compañía, lo cierto es que en Colombia no existe una ley que lo prohíba, sin embargo, sí hay normativas que propenden por la regulación de esta práctica que, en todo caso, trae de fondo una serie de aspectos que pasan, entre otros, por la economía local.

 

Buenas prácticas para el comercio de animales de compañía

Parte I

Bogotá D.C., febrero de 2022. Aunque muchas personas quisieran que se aboliera la compra y venta de animales de compañía, lo cierto es que en Colombia no existe una ley que lo prohíba, sin embargo, sí hay normativas que propenden por la regulación de esta práctica que, en todo caso, trae de fondo una serie de aspectos que pasan, entre otros, por la economía local; la responsabilidad en cada uno de los pasos que se requieren para la comercialización; la salud pública y, las condiciones de bienestar que les son garantizadas o no a los animales que son sujetos de esta acción comercial.

El Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA), a través de su equipo del Observatorio desarrolló un informe de investigación, enfocado en las buenas prácticas que deben aplicarse a los animales de compañía que se mercantilizan, apartándose de la discusión sobre su pertinencia o no, y ocupándose de la promoción de garantías básicas de salud y bienestar según su especie, para el respeto de sus cinco libertades (libres de hambre, de sed y de desnutrición; de temor y de angustia; de molestias físicas y térmicas; de dolor, de lesión y de enfermedad y, de manifestar un comportamiento natural); y de la atención de necesidades de infraestructura, personal idóneo para su cuidado, protección y acciones de prevención y atención en salud, protocolos y enriquecimiento ambiental.

“Tenga en cuenta que si usted compra un animal de compañía tiene derecho a que le suministren información clara y completa sobre este, con relación a su estado de salud y cuidados, pero también sobre las obligaciones o responsabilidades que adquiere desde el momento en que lo lleva a casa, así, su decisión será informada, consciente y, seguramente, la tenencia será más responsable”, explicó Johan Moreno, biólogo del IDPYBA.

Este informe compete sólo a animales de compañía, cuya concepción incluye principalmente a perros y gatos con funciones de guía, protección, acompañamiento y apoyo, como a otros entre los que se encuentran aves, hámsteres, conejos y peces que han sido adoptados como tal.

¿Qué son buenas prácticas?

Son los pasos o procesos adecuados, que demuestran buenos resultados y, por lo tanto, se recomiendan como modelo. Han sido probados y por tanto pueden replicarse, adoptarse y compartirse con el mayor número de establecimientos que comercializan animales garantizando las condiciones mínimas de bienestar animal en los procesos de crianza, tenencia y comercio.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura FAO, algunos de los criterios de evaluación para establecer una buena práctica son: que se afectiva y exitosa; sostenible; técnicamente posible; resultado de un proceso participativo, es decir que tenga en cuenta a todas las personas involucradas; replicable y adaptable y, que reduzca los riesgos de morbilidad, mortalidad y de afectar las cinco libertades básicas de los animales de compañía.

Riesgos de las malas prácticas de comercialización

La recopilación de información del Observatorio registró siete estudios publicados, que concluyen que los perros nacidos en establecimientos comerciales y son vendidos al consumidor en tiendas de mascotas, o a través de internet tienen un mayor riesgo de padecer problemas emocionales y de comportamiento, comparado con caninos que provienen de otras fuentes, especialmente de razas no comerciales.

La agresividad, el miedo, las respuestas inadecuadas a personas desconocidas, a niños, a otros de su especie y a estímulos sonoros externos son comunes, así como las conductas indeseables relacionados con la separación y/o la búsqueda de atención y una mayor sensibilidad al tacto.

Algunos de los factores que contribuyen a esto se relacionan con la forma en que los animales se crían, alojan, destetan, transportan, manipulan y nacen en establecimientos comerciales o criaderos. Otros se derivan de la genética, de la privación de estímulos en la vida temprana y del estrés materno.

Normatividad

En Colombia existe alguna normatividad que contribuye a la protección de los animales de compañía sujetos de comercialización, y en Bogotá existen el Acuerdo 509 de 2012, por medio del cual se promueven acciones responsables para la comercialización de pequeños animales domésticos de compañía en el Distrito Capital; el Decreto 242 de 2015, que formula la Política Pública Distrital de Protección y Bienestar Animal 2014-2038 y, el Decreto 546 de 2016, a través del cual se crea el IDPYBA, pese a la legislación existente, la lucha porque la comercialización de animales de compañía no se conciba como la venta de objetos de consumo, sino como el intercambio de seres sintientes con necesidades concretas que requieren atenciones especiales para garantizar su calidad de vida, aún continúa.

En nuestra próxima entrega daremos a conocer cuáles son aspectos generales de seguridad que deben tenerse en cuenta para la aplicación de buenas prácticas de comercialización de animales de compañía.

Galería de imágenes de la noticia: 
Las buenas prácticas de comercialización de animales garantizan su salud y bienestar
Las buenas prácticas de comercialización de animales garantizan su salud y bienestar
  • Las buenas prácticas de comercialización de animales garantizan su salud y bienestar
  • Respeto por sus cinco libertades
  • Espacios acordes con cada especie y sus particularidades
  • Normatividad